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domingo, 2 de agosto de 2020


Domingo Federico & Carlos Vidal:
"Al compás del corazón" - Tango

El bandoneonista Domingo Federico compuso el tango
 "Al compás del corazón", junto al poeta Homero Expósito, en 1942, 
pero lo grabó con su Orquesta Típica, con la voz de Carlos Vidal, en 1947. 

Este fue uno de los primeros tangos que reconocí,
 allá por mediados de los '90, cuando empecé a milonguear. 
Miguel Calo y Carlos Di Sarli grabaron sus impresionantes versiones, 
con sus cantores Raúl Berón y Alberto Podestá, respectivamente.

 Pero, la interpretación, que recuerdo de niño, es la que cantó Julio Sosa, 
con la Orquesta de Armando Pontier. 
Mi padre era y es fanático de Julio Sosa. 
Mi niñez, allá por los '70, tiene los recuerdos musicalizados 
con los tangos del "Varón del Tango", entre otros grandes artistas,
 de la música ciudadana.


Letra 

Late un corazón, déjalo latir.
Miente mi soñar, déjame mentir. 
Late un corazón porque he de verte nuevamente. 
Miente mi soñar porque regresas, lentamente. 
Late un corazón. 
Me parece verte regresar con el adiós. 


Y, al volver, gritarás tu horror, 
el ayer, el dolor, la nostalgia. 
Pero, al fin, bajarás la voz
y atarás tu ansiedad de distancias. 
Y sabrás por qué late un corazón
al decir: - ¡Qué feliz!.
Y, un compás, y un compás de amor 
unirá para siempre el adiós. 


Ya verás, amor, qué feliz serás.
¿Oyes el compás? Es el corazón. 
Ya verás qué dulces son las horas del regreso, 
ya verás qué dulces los reproches y los besos. 
Ya verás, amor, 
qué felices horas al compás del corazón.

lunes, 10 de junio de 2019

Aníbal Troilo & Alberto Marino
"Uno", tango



El Tango "Uno" es un Tango perfecto por donde se lo mire. 
La letra es del poeta, pensador y filósofo Enrique Santos Discépolo 
y la música del genio, compositor y pianista Mariano Mores.
 Y, por último, la insuperable versión de Aníbal Troilo, 
con la voz de oro del tango, Alberto Marino. 

Recuerdo una lista de otras bellas versiones de este tango, 
de distintas orquestas, con sus respectivos vocalistas:

 - Juan D'Arienzo, con Héctor Mauré, 
- Rodolfo Biagi, con Carlos Acuña,
 - Francisco Canaro, con Carlos Roldán
 - Julio Sosa, con Armando Pontier 
- Osvaldo Pugliese, con Abel Córdoba y tantas más.

 Debe ser uno de los tangos más versionados.

miércoles, 17 de abril de 2019

Julio Sosa es uno de los primeros cantantes de tango 
que escuché en mi vida. 
A mi viejo le gustó siempre y me lo hizo escuchar desde chico. 
Ya con 13 años me sabía de memoria
 tantos tangos que ya me gustaban a mí. 

Cuando me dí cuenta, ya era yo el que ponía los viejos discos
 y cassettes de mi viejo, cuando estaba solo en casa, para escucharlos. 

En el canal ya he compartido selecciones de este gran cantor. 
Ahora escuchamos este tema, con la personalísima voz 
de "El Varón del Tango". 

Del magnífico tango "Cambalache", encontramos, entre otras, las versiones de Juan D'Arienzo, con su cantor Alberto Echagüe, 
Tita Merello, con Francisco Canaro 
y Miguel Caló, con Roberto Arrieta. 

De todos modos, son infinitas las versiones de este tango 
que tan bien ha descrito el siglo que ha pasado y este que ya transcurrimos.




"Cambalache", de Enrique Santos Discepolo

 Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé,
 en el quinientos seis y en el dos mil también.
 Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos, 
contentos y amargaos, valores y dublé. 
Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldá insolente, 
ya no hay quien lo niegue. 
Vivimos revolcaos en un merengue 
y en un mismo lodo todos manoseaos. 

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, 
ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador. 
Todo es igual, nada es mejor, 
lo mismo un burro que un gran profesor. 
No hay aplazaos ni escalafón, 
los inmorales nos han igualao. 
Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, 
da lo mismo que sea cura, 
colchonero, rey de bastos, caradura o polizón. 

Qué falta de respeto, qué atropello a la razón. 
Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón. 
Mezclao con Stavisky, va Don Bosco y "La Mignón",
 Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín. 
Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches 
se ha mezclao la vida, 
y herida, por un sable sin remaches,
 ves llorar la Biblia contra un calefón. 

Siglo veinte, cambalache problemático y febril. 
El que no llora no mama y el que no afana es un gil 
¡Dale nomás! ¡Dale que va! 
¡Que allá en el horno nos vamo a encontrar! 
¡No pienses más, sentate a un lao, 
que a nadie importa si naciste honrao. 
Es lo mismo el que labura
 noche y día como un buey, 
que el que vive de las minas,
 que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley.